Nosotros

BIO-SETA es abstracción pura explorándose a sí misma.

Somos una interpretación de los distintos estados sutiles del hongo, del ser humano y de la realidad, a través de ciencia comprobada en bases teóricas y prácticas.

Nacimos siendo idea,
en plena pandemia.

Nacimos en la psique de nuestro creador en 2020, buscando una manera distinta de aportar y de sobrevivir en esta sociedad. No había laboratorio todavía: había una fascinación por la genética fúngica y una pregunta que no se iba.

Nos materializamos como laboratorio a finales de 2021, desde un garaje de la Sabana Norte de Bogotá. Con el paso de los años, y con fuerzas renovadas, tomamos la decisión de reinventarnos: a mediados de 2025 nos enfocamos exclusivamente en los hongos funcionales y en crear experiencias evolutivas de la mano de los adaptógenos, empleados con conciencia.

Hoy nos apoyamos en los laboratorios más especializados en producir hongo, nacionales e internacionales, y trabajamos solo con el cuerpo fructífero, sin rellenos ni aditivos: lo que hay en el frasco es hongo, y nada más.

Nuestro enfoque es entregar hongo de calidad para todos. Da igual si compras un frasco para ti, si surtes tu tienda o si necesitas kilos para tu marca: es el mismo hongo y el mismo criterio para elegirlo. Lo único que cambia es la cantidad — y el precio, que puedes comparar en la tabla pública, sin lista secreta ni precio según la cara.

Publicamos los estudios en personas de cada hongo con el enlace a la publicación original, incluidos los que no dieron ningún resultado. Es la forma más simple que encontramos de que no tengas que creernos.

En qué creemos

Tres principios.

Entrelazamiento

Los hongos y los humanos tenemos una amplia afinidad de interpretación colectiva de la realidad. En los hongos, el micelio entrelaza a los unos con los otros. Al igual que los humanos, presentamos un entrelazamiento cuántico: cuantificable y no cuantificable.

Superposición

El hongo es todo y nada a la vez. Somos perfectamente conscientes de los compuestos bioactivos presentes en los hongos funcionales. Sin embargo, creemos con vehemencia que la intención del observador sella la acción efectiva en su organismo propio.

Polaridad

Tanto el micelio, cuantificable ante nuestros ojos pero probablemente imperceptible para el hongo, como las cuerdas cuánticas, no cuantificables para nosotros, son hilos que subyacen conectando información y manifestando existencia, energía y formas físicas. Las primeras son cuantificables; las segundas, no. Al menos no para nuestro percepto actual. Difieren en grado, no en naturaleza. Existe una alta probabilidad de que un percepto que vibre en mayor grado, en comparación al nuestro, pueda cuantificar estas últimas.

Lo que viene.

Estamos ampliando el catálogo. No anunciamos una especie hasta que podamos despacharla: preferimos que te enteres cuando ya esté, y no que preguntes por algo que todavía no tenemos.

Crece
en la oscuridad.

Es lo que hace el micelio bajo el suelo, donde nadie lo ve. Y es, con suerte, lo que hace quien decide cuidarse de verdad.

¿Cómo lo quieres?

Las tres traen 30.000 mg (30 g) y cuestan lo mismo.